Saltar al contenido

Repasando tiempos: de Ferrocarriles del Ingenio a Reliquias de Hierro

29 septiembre, 2019

Mi primera salida de Cuba fue en 1991 a París, Francia, en funciones periodísticas. Fue una agradable experiencia conocer esa maravillosa ciudad europea, visitar el Museo del Louvre, la Torre Eiffel y otros lugares de interés, y al estar allá me sirvió para pensar en valores de nuestra cultura que podía convertirse en un proyecto personal a mi regreso a Cuba.

DSC_0770 Ver en Paris tantos autos modernos —todos prácticamente nuevos— y los pocos antiguos conservados como valiosas reliquias, más el cuidado de los franceses por su patrimonio, me hizo entender por qué los extranjeros se maravillaban al llegar a La Habana al apreciar los carros clásicos norteamericanos circulando por las calles de la capital cubana. Algunos colegas de la fotografía habían trabajado el tema de vehículos clásicos norteamericanos, por eso pensé en buscar algo más lejano en el tiempo, menos conocido y muy interesante, aunque más complicado de realizar: las antiguas locomotoras de vapor vinculadas a la industria azucarera cubana.

Primeros encuentros

Mi juguete preferido cuando niño eran los trenes. Entre las primeras fotos que hice cuando se despertaba mi afición por la fotografía a los 12 años, estuvieron las que tome a la locomotora de vapor de mi primo Pepito
–maquinista del central Hormiguero, después Espartaco–. No tenía muchos conocimientos sobre el ferrocarril, pero comencé a buscar información sobre este tema.

Aunque las locomotoras de vapor del ferrocarril público con servicio de pasaje y carga habían sido sustituidas por máquinas diesel en los años 50, en los numerosos centrales azucareros del país se habían mantenido trabajando cientos de esos equipos de vapor, en su mayor parte de fabricación norteamericana, que servían principalmente en el proceso industrial para transportar la caña desde los campos hasta el central.

Trains32

Para iniciar mi primer contacto con las locomotoras de vapor me fui en mis vacaciones de 1993 a la provincia de Granma durante la zafra en el mes de febrero, pues había gestionado permiso para llegarme a tres centrales gracias a mi amistad con Lino Luis Valerino Cambar, presidente de la Asociación de Fotógrafos de Bayamo. Había logrado hospedaje por tres días en el Hotel Sierra Maestra, en aquellos momentos solo disponible para lunas de miel y obreros vanguardias, y el resto del tiempo estaría hospedado en casa de mi amigo. El transporte fue difícil, escasos eran los ómnibus; tuve que moverme con mi cámara “pidiendo botella” en cualquier vehículo, camiones, carretas o incluso, montado en las mismas locomotoras que deseaba fotografiar después de convencer a la sorprendida tripulación del trabajo que me había propuesto realizar.

Trains41

Los primeros centrales visitados fueron el Bartolomé Masó, Arquímedes Colina y el José Nemesio Figueredo. Aunque resultó complicado llegar a mis destinos, también lo fue regresar desde los campos de caña a Bayamo al concluir cada jornada pues no había facilidades de transporte. Aún mantengo amistad con mi amigo Noel Viltres quien me acompaño en algunas de esas visitas.

Trains31  locomotoras 004

Quedé fascinado por el tema que tenía frente a mí. Equipos con más de 80 años de servicio todavía activos, los obreros que los operaban y reparaban, el fuerte contraste de las máquinas en el campo, los paisajes. Baldwin, American Locomotive Company, Vulcan, nombres vistos en las placas de fabricación de las máquinas, comenzaron a resultarme familiares, y me surgieron nuevas preguntas sobre el ferrocarril cubano y esos equipos.

DSC_0674Portada Ferrocarriles del Ingeniojpg.jpg

 

Ferrocarriles del Ingenio

Con mis primeras fotos para el año siguiente organicé la exhibición  “Ferrocarriles del Ingenio” en la Galería Provincial de Arte de Bayamo. A propósito de esa ocasión preparé una conferencia para explicar mi trabajo. Previamente había buscado información en el archivo municipal sobre la llegada del ferrocarril a la zona, todo un acontecimiento, pues este medio de transporte impulsó el comercio y significaba desarrollo para la región. Por otra parte, había encontrado varias referencias redactadas por José Martí sobre el ferrocarril. “Allí estaba la rueda y la poesía de la rueda. Allí estaba la antigüedad que es siempre poesía”, escribió el apóstol al reseñar una exhibición sobre material ferroviario en Chicago en 1884.

Trains42

Además de miembros de la Asociación de Fotógrafos de Bayamo, y el público habitual de la galería, acudió a la apertura de la muestra  un grupo de trabajadores ferroviarios de uno de los centrales, quienes probablemente, en su mayoría, visitaban ese centro de arte por primera vez. Llevar a la galería imágenes captadas en el trabajo cotidiano de sus máquinas, fue una manera de honrar y reconocer a esos obreros. Resultó un gran placer compartido mutuamente y uno de los recuerdos más emotivos vividos durante las numerosas exhibiciones que he realizado.

Por otra parte, aún mantengo la opinión que el sector del transporte ferroviario dentro de la producción cañera no ha sido muy destacado y reconocido públicamente. Observar las limitaciones de recursos en sus talleres y el empeño diario de los trabajadores para mantener las viejas locomotoras –incluidas las diésel- en funcionamiento merecía mayor reconocimiento, y también simpatía, cuando uno aprecia el cariño que sienten por los equipos con los que trabajan diariamente. “Tanto quiere el maquinista a su máquina como el árabe a su caballo”, al decir de José Martí.

Chapa de la loco 1326 fabricada por Baldwin de 1895

 

La invitación a Suiza

Gracias a esa exposición, poco después conocí a dos jóvenes emprendedores suizos que deseaban organizar un grupo especializado en turismo ferroviario. Les ayudé a organizar el recorrido, lo cual me permitió al acompañarlos visitar más centrales azucareros y ampliar mi trabajo. A partir de nuevas relaciones fui invitado a Suiza por tres meses en 1996, para mostrar mi trabajo y conocer los ferrocarriles de ese país europeo.

Swiss Pass.jpg   Exposicion ReliquiasSuizaplegable Exposicion ReliquiasSuizacon Andreas.jpg

 

Wildy Suiza ICE   Wildy Suiza Rigi foto 7

La experiencia fue maravillosa. Tenía previsto una exhibición y pude mostrar mis fotos en dos ocasiones gracias a la colaboración de personas que admiraron mi trabajo. Además, recorrí varios museos, asistí a una exposición de modelismo en Berna –otra de mis pasiones-, conocí una fábrica de locomotoras en su día de las puertas abiertas y viajé por todo el sistema ferroviario de esa nación.

DSC_0375 Trains of Cuba

Adolf Hungry Wolf es un autor independiente canadiense que estaba interesado en hacer un libro sobre el ferrocarril y nuestras locomotoras. Lo conocí en uno de sus viajes a Cuba y le acompañé en varias jornadas por los campos cubanos. Ese mismo año 1996 el edito un libro en el cual incluyo algunas de mis fotos a modo de presentación.

DSC_0376 Trains of Cuba Prefacio y agradecimientos

DSC_0377 trains of Cuba Loco 1112

Si en Suiza –pensaba-, mi trabajo gustaba y había personas interesadas, no debía ser muy diferente en Estados Unidos, país donde se habían fabricado la mayor parte de los equipos captados en mis imágenes; locomotoras con más de 80 años, e incluso algunas con más de 100 trabajando aún como el primer día. Pensaba que podía ser mi modesta contribución al mejoramiento de las relaciones entre los dos países, mostrar equipos que formaban parte de la vida de muchos cubanos, cuidados con cariño. Tenían que ver con el pasado y seguían siendo parte del presente, y al igual que los antiguos autos forman parte del paisaje de la ciudad, la presencia de las locomotoras de vapor en el campo era una muestra viva y positiva de la relación Cuba – Estados Unidos.

Exposicion ReliquiasCENCREM  Exposicion Ferrocarriles del Ingenio pleg95DSC_0748Ferrocarriles del Ingenio Gran Teatro de La Habana.jpg

Reliquias de Hierro

Al aumentar mis conocimientos sobre el ferrocarril cubano y los lugares visitados, organicé nuevas exhibiciones. Había decidido cambiar el nombre de “Ferrocarriles del Ingenio” por “Reliquias de Hierro”, por ejemplo, “La Junta”, locomotora de vapor más antigua preservada en Cuba, no perteneció a ningún ferrocarril cañero, sino que sirvió en el ferrocarril público en Matanzas. El Ferrocarril de Hershey –el único eléctrico de Cuba-, además del transporte de caña se dedicaba al traslado de pasaje entre La Habana y Matanzas.

Exposicion ReliquiasTrinidadplegable DSC_0742Plegable Reliquias de Hierro

 

También existieron ferrocarriles bananeros, mineros e incluso el Presidio Modelo, en la antigua Isla de Pinos, tuvo un ferrocarril empleado inicialmente en la carga de materiales para su construcción y luego para trasladar prisioneros.

DSC_0753Reliquias de Hierro en Holguin Febrero 1996

Wildy durante la expo “Reliquias de Hierro” en Holguin

No comments yet

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: